A veces sucede que la barrera se rompe. Esa barrera invisible que separa un mundo de otro se ha roto.
Basta cualquier elemento externo. Ha bastado cualquier insignificante elemento externo para acabar con años de lucha.
Y el caso es que la barrera se ha roto. Se ha roto y de repente, aunque todas esas partículas y elementos que te componen siguen ahí, nadie puede decir que tú sí lo hagas.
Ya está. Ya no estás.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada