A puntito estoy de coger la maleta rumbo a mi segunda ciudad, Berlín de mis amorodios. Por lo menos pasaré unos días hablando alemán, mi segundo idioma (este sí) de mis amores. Este amor imposible por este idioma más imposible aún se deba quizás a que jamás podré expresar en él lo que expreso en español, mi idioma materno, por mucho que llegue a mejorar o a creer que mejoro. Por eso me fascina que exista gente como Nabokov que, a pesar de ser ruso, escribió su
Lolita en un inglés maravilloso y encima se queja de que no pudo crear la "magia" que le habría gustado.
Él se queja únicamente de
su inglés (que, al no ser su idioma nativo, no le permite expresarse con toda libertad) con respecto a
su ruso; no hace una comparación general entre las dos lenguas. Sin embargo, yo creo que sí existen lenguas más ricas que otras, pero de eso hablaremos otro día. De momento nos quedamos con el pasaje del epílogo de
Lolita que lo explica.
"Mi tragedia privada, que no puede ni debe, en verdad, interesar a nadie, es que tuve que abandonar mi idioma natural, mi libre, rica, infinítamente dócil lengua rusa, por un inglés mediocre, desprovisto de todos esos aparatos -el espejo falaz, el telón de terciopelo negro, las asociaciones y tradiciones implícitas- que el ilusionista nativo, mientras agita los faldones de su frac, puede emplear mágicamente para trascender a su manera la herencia que ha recibido."
Lolita - Vladimir Nabokov