Estoy en la cola del supermercado que hay debajo de mi trabajo, que se ha convertido en una mezcla entre un Sabeco y un chino. Tienen todo lo que tiene el Sabeco, el doble de productos chinos y un montón de chinos serviciales y no tan serviciales.
Delante de mí hay un indio con traje de chaqueta, acompañado por otra india, que coloca su cesta llena de chocolatinas, chocolate y demás cosas que empiezan por choco donde se supone que debería haber una cinta que se desliza hasta la caja. Como no hay cinta que valga, me parece muy buena idea eso de no sacar todo de la cesta y desparramarlo. A la china que está detrás de la caja no le parece tan buena idea y suspira porque tiene que levantarse a meter la mano en la cesta. Mientras la mujer va pasando los productos por el escáner el indio le pregunta: “Duty free?” La china hace como que no le oye un par de veces y el indio sigue preguntando como si tuviera un tic: “Duty free? Duty free?” Hasta que la cajera me mira con cara de póker... Entonces miro al indio y le digo en mi inglés pluscuamperfecto: “No, duty free no”. El indio, que le podían las ganas de duty free, me responde preguntándome con la cara iluminada: “Ah! No pay?”
Entonces se inicia una conversación muy absurda entre el indio, la india y yo, que ya parecíamos todos indios:
Yo: No, no duty free. Pay.
Indio: No duty free? Pay?
Yo: Yes, pay.
Indio: But airport duty free!
Yo: Yes, airport duty free, here no.
India al indio: Duty free?
Indio a la india: No, duty free no.
Y los dos indios siguen hablando en indio, nunca mejor dicho, sobre el duty free del Sabeco. Entonces me mira la china, que inglés no, pero español ya sabe un poco y me dice literalmente: “¿Qué habla?” Como sólo sabe un poco de español, cuando le empiezo a explicar lo que quería el indio, que a mí tampoco me había quedado tan claro, se me queda con la misma cara de póker que al principio.
Después de sacar un fajo de billetes de todos los colores, el indio paga los 20€ que le habían costado las chocolatinas y chocolates y todo lo que empieza por choco y empieza a meterlas en bolsas de plástico. Cuando tiene un saquito, lo cierra como se cierra una bolsa de basura y le pide más bolsas a la china servicial, que ya no lo es tanto, para meter su bolsa de la basura de chocolates dentro de otra bolsa. Después me toca a mí y cuando he terminado de pasar y pagar mi compra de toda la semana, el indio sigue haciendo saquitos de basura con chocolate.